HABITAT Y VISIÓN BANCO SIGUEN AYUDANDO A DERRIBAR OBSTÁCULOS

La alianza entre Hábitat para la Humanidad Paraguay y Visión Banco ayudó a que Rosa Britos y Obdulio Rivarola logren saltar la valla de obstáculos que los separaba de su anhelada casa propia. Otra historia más de un sueño hecho realidad.

Obdulio Rivarola y Rosa Britos tienen muchas cosas en común. Una de ellas, es que conocen lo que es no tener una casa propia. Conocen el sacrificio de abandonar el hogar familiar para migrar a la ciudad en busca de mejores oportunidades. Conocen lo que es vivir bajo un techo que no les pertenece y todos los inconvenientes que surgen del desarraigo. Comprenden por propia experiencia lo que es pagar mes a mes un alquiler que se convierte en un barril sin fondo.

Pero ahora, también conocen la satisfacción de decir tenemos nuestra casa propia, luego de más de 10 años que son pareja y de criar dos hijos, Matías Moisés (8) y Marian Rocío (2)

Gracias a la alianza entre Visión Banco y Hábitat para la Humanidad Paraguay, Obdulio y Rosa accedieron a un crédito que les permitió comprar los materiales y pagar la mano de obra necesaria para construir su primera casa propia.

“Habíamos barajado posibilidades en Conavi, en otros bancos y mismo en Visión. Pero en todos lados había mucha burocracia y muchas exigencias. Visión rechazó nuestra primera solicitud de préstamo para comprar una casa, porque los dos tenemos solamente contratos anuales, pero luego nos comentaron de la posibilidad de acceder a un crédito a través de la alianza que tienen con Hábitat y ésta fue nuestra solución”, comentó Obdulio.

Fue así como en los últimos días de setiembre y luego de haber vivido por más de 10 años mudándose de casa a departamento, de ciudad en ciudad, que Obdulio y Rosa lograron estrenar su casa propia en Villa Elisa Centro, donde tienen una sala-comedor, una cocina, dos habitaciones, un baño y un lavadero.

“Estamos muy felices porque esta ya es nuestra casa y algún día va a ser de nuestros hijos. Hábitat para la Humanidad Paraguay y Visión Banco nos dieron la oportunidad de tener nuestra casa propia. Los funcionarios de ambas organizaciones fueron muy amables y pacientes con nosotros y estamos muy agradecidos por eso”, dijo Rosa.

Una historia de sacrificios
Rosa y Obdulio conforman una pareja que trabajó muy duro para llegar al lugar en el que están. Ella es originaria de Coronel Oviedo y se separó de su familia a los 16 años. A esa edad migró a la capital para trabajar, lo que le permitiría poder terminar sus estudios y ayudar a su familia, siendo ella la mayor de 13 hermanos. Vivió en casas de familias extrañas, donde en las mañanas ayudaba con los quehaceres y por las tardes asistía al colegio para estudiar. Fue así como logró luego recibirse de auxiliar de enfermería. Ahora está en proceso de conseguir su licenciatura.

Obdulio por su parte migró a la capital desde Horqueta y comenzó a trabajar de electricista. Pero él se propuso más, quiso ser licenciado en anestesiología. El problema era que no podía afrontar los costos que esto significaba, por lo que comenzó sus estudios técnicos en la misma rama. Luego de trabajar durante cuatro años “ad honorem” en el hospital de Loma Pyta, logró obtener un sueldo, lo que permitió finalmente cumplir su sueño de convertirse en licenciado. Hoy trabaja en tres hospitales. Ambos, son un ejemplo de superación y de que con esfuerzo, los sueños se vuelven realidad.