Familia Romero

Carmiña Romero, (31) sí que es una mujer persistente. Con su esposo, a pesar de muchas dificultades, lograron ampliar y mejorar la precaria vivienda donde vivían en el Barrio Costa de Villa Romero, en Benjamín Aceval.

Un año atrás, adquirieron un terreno y construyeron como podían una pequeña pieza que la pareja compartía con sus hijos Josue (14) e Iveth. (1) Este único dormitorio hacía también de cocina y comedor. “Era imposible vivir así”, recuerda Carmiña.

Cuando recibieron los materiales de Hábitat para la Humanidad, de inmediato iniciaron la construcción, sumando una habitación más al hogar, mejorando las condiciones de la que ya tenían y habilitando un baño moderno para la familia “Cumplimos un sueño, porque ahora vivimos mejor y estamos pagando por una casa que es nuestra. No existen palabras para expresar el gran cambio que Hábitat le dio a nuestras vidas”

Familia Richard

Richard Núñez está casado y tiene una pequeña hija, Fátima, de casi 2 años. La familia vivía en la casa de los suegros de Richard, pero con la llegada de una hija se hizo difícil la convivencia familiar, disponían de un sólo dormitorio y compartían el baño.
“Desde el año 2003 que queríamos nuestra casa, luego conocimos Hábitat y presentamos nuestra solicitud en marzo de 2008, empezamos la construcción en diciembre. Ahora ya nos mudamos, la casa está por completarse y sólo faltan las ventanas y puertas. Agradezco a Hábitat por darme la oportunidad de tener una casa propia”.

Familia Morel

Hugo Morel es jefe de familia y papá de 7 hijos, 2 de ellos todavía bajo su responsabilidad.

“Mi experiencia con Hábitat fue excelente, desde el primer día nos atendieron muy bien. Estamos muy contentos de contar con su presencia en nuestro país, para ayudar a más personas que como yo, no han podido encontrar el apoyo necesario para hacer posible el sueño de construir con dignidad”.

Familia Vidallet

Mirtha Vidallet tiene una hija a su cargo. Gracias a los voluntarios de Hábitat construyó una vivienda propia y pudo habilitar un baño moderno que antes no tenía.

“Antes era imposible pensar en construirlo, por los costos tan elevados y por los intereses que otros lugares cobran. Estamos muy agradecidos a Hábitat y a los voluntarios, que nos dieron un empujón para tener una condición más digna de vida”.

Familia Jara

Nicolasa Jara, está casada y tiene 3 hijos.

“Extrañamos mucho a los voluntarios y esperamos que algún día regresen al Paraguay. Estamos muy agradecidos porque con su apoyo pudimos construir en tan sólo 15 días nuestra casa. ¡Hoy ya estamos instalados y muy felices!!! Muchas gracias a Hábitat por permitirnos tener un lugar seguro donde vivir”.

“Voluntad es lo único necesario para cambiar chapas y pared de madera como vivienda, a un techo de material y paredes de ladrillos.”

Nelson y Norma

¡Es nuestra casa! Nelson y Norma
Después de 3 meses de haber presentado la solicitud esta joven pareja inició la construcción de su vivienda, ayudados por voluntarios internacionales. Hábitat también les proveyó de materiales y asesoramiento técnico. Concluyeron la obra en tiempo record.

“No sabemos cómo agradecer el apoyo que nos dio Hábitat para poder creer en que sí se puede, que ser pobre no nos priva de tener una casa segura, bien hecha y decente, donde criar a nuestros hijos”.

Familia Posteguillo

La Familia Posteguillo de Cnel. Oviedo vivía antes en una sola habitación y en condiciones muy precarias.

“Hábitat no nos defraudó. Construimos nuestra casa y ahora cada uno tiene su habitación. A otras personas como yo, les digo que no pierdan las esperanzas, y a los que apoyan a Hábitat, les invito a seguir ayudando a esta causa, para que otras familias también logren vivir con dignidad”.

Familia Ledesma

Javier Ledesma está casado y tiene una pequeña hija de 2 años. Antes la familia vivía en el mismo lugar donde Javier también trabajaba, un taller de tornería. Durante muchos años él trató de cambiar esta situación, pero no encontraba apoyo.
 
“Con Hábitat todo fue eficiente, rápido y logré lo que en 10 años no pude, una vivienda para mi familia. El lugar donde vivíamos no era saludable, por todos los medios busqué una solución, hasta que me puse en contacto con Hábitat. Ahora me siento realizado por nuestra casa y espero que Hábitat siga en Paraguay para ayudar a muchas familias más”

Familia Ramírez

Víctor Darío Ramírez está casado y hasta hace poco vivía en casa de sus suegros. Todavía no tienen hijos.

“Ahora que tenemos nuestra casa, podemos ver qué diferente nos sentimos al tener un lugar propio, nuestro. Estamos muy felices y damos las gracias a Hábitat, que sin su ayuda no hubiéramos tenido lo que hoy llamamos nuestro hogar”